Jordania: Wadi Rum

Mi nuevo taxista de confianza (ya habíamos establecido lazos cuando fue el que menos me timaba para llevarme al dive center al llegar al mar Rojo, e intercambiamos wassaps jeje), me recoge tras terminar los dives de rigor con un timing perfecto, y juntos ponemos rumbo ala aventura, rumbo al desierto…

La verdad es que sentí que el corazoncito de Rajesh se rompía un poquito cuando le conté que ya había reservado un campamento en el desierto y no iba al de su amigo Blabla.. La verdad es que Rajesh parecía un tipo confiable, pero me cuesta no ser reacio cuando los árabes me venden/ofrecen algo sin pedirlo.

La suerte me acompaña porque Rajesh conoce al beduino jefe del campamento donde me dirigía, y al cual no tenía ni idea de como localizar una vez llegado al Visitor Center de Wadi Rum. Así que concierta una cita con el en medio de la carretera y.. la verdad es que parecía una situación de intercambio de rehenes en una película: Una recta inmensa, desierto a ambos lados, “mi coche” a un lado y al otro un Jeep destartalado con 3 arabes de dudosa apariencia jajaja. ¡Agradecimientos desde aquí a mis secuestradores por no vendarme los ojos para llevarme al campamento! Si es que luego  hasta resultaron de lo más majetes, aunque con su inglés algo limitado no me dieron para mucha cháchara. Un síndrome de Estocolmo de manual.

El campamento fue todo un acierto, siendo casi el más barato con un buen rating en Booking, lo cual ayudó a que estuviéramos un buen grupo de gente, la típica ONU que se junta en estos sitios: españoles, argentinos, polacas, portugueses, chinos, australianos…

Y nada, poco a poco fue avanzando la noche compartiendo cena (cocinada con el calor de estar enterrada en la arena del desierto), hoguera en el medio del desierto y una sisha, entre intercambios de anécdotas y rutas de viaje pasadas y futuras.

Al día siguiente después del desayuno y tras despedidas varias, era el turno de un recorrido por el desierto en Jeep con mis compis polacas para descubrir los rincones que escondía Wadi Rum. Las pobres han tenido que aguantarme casi dos días, ya que luego nos fuimos/me llevaron de road trip (o más bien, me autoinvite al suyo..), pero esto mejor para la siguiente entrada.

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