Camboya: Koh Ta Kiev

Descubrí Koh Ta Kiev en mi búsqueda de islas interesantes o diferentes en Camboya, ya que de mi idea inicial que era Koh Rong (ojo, no la otra ala que fui que tiene el apellido de Samloem, su hermana mayor) no dejaba de oír cosas no demasiado buenas (demasiado turismo, mucha gente con food poisoning, etc.). Así conocí está pequeña isla de unos 3 x 3 km, prácticamente virgen y donde solo hay 5-6 alojamientos repartidos por toda la isla.

Cada alojamiento tiene varias opciones para dormir normalmente, bungalows, dorm, hamacas, etc. Unas pocas horas de electricidad ala noche, y la ducha es un cubo y un cazo jeje. Además cada uno tiene su propio barco, que cada día se lleva / trae a los huéspedes así como la comida necesaria.

El primero en el que estuve, Kaktus, tenía un área común / bar / restaurante muy chula: una cabaña gigante construida toda en madera sobre un árbol,todo lleno de sofás y unida a otra planta por una pasarela que estaba dedicada a poder disfrutar el atardecer. Para comer y cenar hacían family dinner, que a pesar de ser un poco cara para ser aquí (7$), siendo una isla y teniendo que traer todos los días los ingredientes frescos de tierra firme se puede entender jeje.

El segundo sitio fue The Last Point, que estaba solo a 5 min andando. Aquí el bar era más sencillo estando formado por una gran barra únicamente, y para la comida tenían un menú clásico como cualquier restaurante, algo básico y también algo caro, pero todo muy bueno. Además alas 3 hacían las Klang’o clock, donde pagabas la primera cerveza (marca Klang) y durante la media hora siguiente te podías tomar todas las que quieras gratis jeje, ¡pena de descubrirlo tarde!

En la isla había unas 3 playas: Plancton Beach donde mejor se veía el plancton luminiscente y donde estaba Kaktus; Coral beach donde había más alojamientos y era la más larga, y donde se podía hacer algo de snorkel aunque sin ser nada del otro mundo; y luego la playa de Last Point que no me acuerdo el nombre jeje. Lo mejor era tenerlas prácticamente para ti, cruzándote igual con una o dos personas mientras las recorrían.

Aparte por la isla había múltiples senderos atravesando la jungla, y algunas otras zonas curiosas de visitar como una plantación de mangos al norte de la isla (donde casi fuimos devorados por los perros encargados de protegerla jeje), y una aldea de pescadores (2 casas y 3 barcos mal puestos jaja). Pero ya solo por los trekkings para llegar a los sitios merecía la pena. Es increíble cómo estando en una isla tan pequeña cuando empiezas a cruzarla te puede parecer que estás en medio del Amazonas jaja.

Por cierto, en uno de los paseos por Coral Beach, mi cámara decidió emanciparse y tras un pequeño resbalón saltó ágilmente de mi mochila para conocer la libertad. Libertad que le duró poco, ya que descubrió que no sabía nadar. RIP.

Otra de las actividades estrella de esta isla, es el plancton luminiscente, que simplificándolo mucho vienen siendo siendo pequeños seres que emiten luz cuando reciben estímulos externos. Traduciendo, que si te vas a nadar de noche cuando no hay nada de luz por la luna, etc. Parece que tus manos son mágicas y van espolvoreando luz. Es demasiado fácil quedarse embobado durante un buen rato solo moviendo tus manos debajo del agua y viendo como iluminan el mar de diminutas luciérnagas (no tengo foto, usad la imaginación).

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Un comentario en “Camboya: Koh Ta Kiev

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