Filipinas: Malapascua

Malapascua es una isla chiquitilla al norte de Cebu, ala cual se tarda un montón de horas en llegar a pesar de no estar tan lejos, pero ya se sabe lo que dicen, it’s more fun in philipines. Así tras unas 6 horas de bus y media de barco allí me encontraba, con una primera impresión extraña, puesto que en mi mente era una isla bastante despoblada y allí había una casi-ciudad. No me resultó difícil encontrar mi hostel, pues debieron ser los únicos que inhundaron todo con carteles de cómo llegar a ellos.

El siguiente objetivo pasaba por encontrar una compañía de buceo confiable y barata a partes iguales, ya que el buceo aquí era el más caro con diferencia de Filipinas. Tras hablar con unas cuantas, aposté por unos franceses que eran bastante serios (French Dive Kiss) y venían recomendados por la empresa con la que buceé en Moalboal (Cebu Dive Center, y gracias a eso también me hacían un descuento), quedándome un precio por un paquete de 5 inmersiones decentillo. El resto de la tarde lo empleé en dar una vuelta por el sur de la isla, viendo que las playas de esta zona son bastante pse entre que están invadidas por los barcos y que con marea baja hay algas por todas partes.

Lo mejor del hostel donde estaba es que cada noche hacían movie night, y hoy tocaba Piratas del Caribe, y para allí me fui para quedarme dormido a mitad de ella.. tampoco me esforcé en evitarlo, al día siguiente había que levantarse a las 4 AM y hoy lo había hecho alas 6 AM. Vivía mejor antes de venir aquí…

El madrugón es debido ala actividad superestrella de Malapascua, que es ir a observar al Threser Shark (tiburón zorro para Cervantes). Tienen localizado un punto llamado Monad Shoal que debe ser como Mordor para los tibus, y que si vas allí al amanecer hay un 90% de posibilidades de verlos. La inmersión es básicamente bajar hasta 25 metros, donde hay una especie de plataforma natural que tiene puesta una cuerda a modo de barrera (y para agarrarte). Y una vez allí lo que haces es esperar y rezar porque sea uno de esos días que el tiburón está curioso y decide acercarse a ver esa panda de capullos agarrados a una cuerda.

El tiburón zorro es reconocible por dos cosas, esa enorme cola que es lo que utiliza para aturdir a sus presas, y por una mirada de panoli que tira p’atras. Poco más puedo decir que fue espectacular nuestra aventura, y que estuvo dando vueltas alrededor nuestra por unos 5-10 minutos, acercándose cada vez más y llegando a pasar a un escaso par de metros de nosotros. Increíble.

Para el resto del día tenía planeadas un par de inmersiones más, que serían en una islote cercano llamada Gato Island. Se supone que estaban bastante bien pero a mi no me dijeron nada especial. La segunda de ellas, posiblemente la mejor, atravesamos una cueva donde al final con un poco de suerte, te quedas esperando y ves cruzarse tiburones de punta blanca, pero hoy no era el día. Al final del diving íbamos a ver una zona de caballitos de mar, pero estábamos allí tantos buzos que era un coñazo, aletazo por aquí, manotazo por allá… Decidí retirarme un poco y ver como luchaban por su vida entre ellos.

La segunda mejor cosa del día después del tiburón, fue cuando el divemaster elogió mi consumo de aire, cuando siempre ha sido mi mayor problema en el submarinismo, parece ser que algo voy mejorando (no sin tiempo). Lo tercero mejor, fue la increíble puesta de sol, posiblemente la mejor de este viaje y porque no, la mejor que he visto en mi vida. No se a que es debido, quizás a la escasa polución o yo que se, pero las puestas de sol en Filipinas son de otra liga.

Nuevo día, nuevas inmersiones. Hoy me esperaba Deep Rock y una nocturna, ambas acompañadas de Marilou, una divemaster francesa muy maja. Deep Rock es un pináculo con bastante vida y coral blando, y allí fuimos dos chinos, otra francesa que era instructora y estaba de visita, y yo. El mayor problema que encontramos fue que había mucha corriente, y en la ascensión uno de los chinorris a poco más no llega a agarrarse ala cuerda para hacer la ascensión, a duras penas atrapó la aleta de la divemaster y fue capaz de amarrarse, vaya risas. Lo peor de todo es que resultó que también era instructor de buceo… Parece que en China regalan los títulos.

Por último ala nocturna fuimos solo Marilou y yo, y fue toda una grata sorpresa porqué me encantó la inmersión, quizás porque no me esperaba mucho… Vimos un montón de vida, desde cangrejos decoradores (son como los bueis nuestros pero decoran su caparazón con trozacos de coral), estrellas de mar gigantescas y en movimiento (tanto movimiento que dude si era un pulpo), una babosa marina enorme, distintas razas de pulpos (pulpo a feira, pulpo ala brasa, etc.), cangrejos ermitaños,.. ¡genial! Y para más inri, al ir a cenar me encontré a los españoles que había conocido saliendo de Apo Island, pudiendo así compartir mi última cena en Malapascua con ellos.

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4 comentarios en “Filipinas: Malapascua

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