Filipinas: Moalboal

Next stop Moalboal, ciudad famosa principalmente por el buceo ya que tiene un banco de sardinas inmenso pegado a la costa que es todo un espectáculo. Para llegar esta vez el combo fue: barco, bus, bus, ferry, bus, bus, triciclo. Not bad. De hecho me llevo menos de lo que esperaba y en unas 6 horas estaba en el destino.

Moalboal como ciudad no tiene absolutamente nada de interés, y solo está en el mapa turístico filipino por el buceo. Además está como dividida en dos partes, por un lado lo que realmente se llama Moalboal, que está situado en la carretera principal alrededor de la isla, y luego la zona turística que es un par de calles todo con centros de buceo, restaurantes y hoteles, y que es donde está la costa (ojo, que no la playa, aquí no toca eso). De una a otra habrá unos 4 km, y yo por mi parte decidí quedarme en la costa para el buceo.

Lo más famoso que se puede encontrar en este trocito de costa, es, aparte de unas cuantas tortugas (yo ya tenía lleno el cupo), un banco gigantesco de sardinas pegadito ala costa. Cuando lo lees por internet o te lo cuenta la gente, no te haces ala idea de lo grande y fácil de encontrar que es. Recuerdo que en cuanto llegué me armé con las gafas y el tubo, pregunté a un chico de hostel si sabía donde podía encontrarlo, y más o menos su respuesta fue “salta al agua en cualquier lado y nada unos metros hasta el precipicio”. Esto me dio que pensar sobre cuan concreto sería, para luego comprobar que no pudo ser más acertada. Más o menos funciona así: hay unos 10 metros de agua de medio metro de profundidad, hasta que alcanzas la barrera de coral, et voilà, sardinas sardinas sardinas. Ahí me pasé como una hora, solo sumergiéndome y viendo como miles de pececillos se aparten, te rodean, y hacen cientos de formas en perfecta sincronía.

La cena la compartí con un grupillo de gente del hostel que ya se conocían​ desde hace varios días, en uno de los pocos sitios “algo” baratos en la zona de la costa. Dos de los que estaban con nosotros, eran dos filipinos muy majos que luego me enteraría que uno de ellos tiene el actual récord de free diving de Filipinas (solo sabía de primeras que era instructor de eso así como juez en algunas pruebas), y el otro dueño de una cadena gigantesca de restaurantes.

Al día siguiente me fui de visita alas cataratas de Kawasan, que estaban a unos 20 km. El proceso barato para llegar allí empezó con hacerme andando los 4 km hasta la carretera general ya que querían cobrarme un pastón (2 euros!! Pero cuando hice el recorrido inverso lo había conseguido negociar a 1.2). Una vez on the road, tuve que parar alguno de los buses en el sentido al q t diriges, suena raro pero this is philipines y aquí no hay horarios, solo buses cada cierto tiempo en ambos sentidos que paras según tu conveniencia. Una vez en el bus les dices dónde vas y te cobran de forma un tanto aleatoria, aunque por lo que vi no tratan mal al turista y nos dan el precio local (por ejemplo en este caso fueron 60 cent por 15 km).

Las cataratas son un espectáculo visual y es super recomendable ir lo antes posible para poder disfrutarlas un poco ya que luego se infestan de turistas. Están conformadas por 3 niveles distintos, el primero de ellos es la catarata más grande. Me resulta siempre gracioso la cantidad de gente que lleva los chalecos salvavidas, y es que una gran parte de los asiáticos tienen escaso amor por el medio acuático y menos aún por nadar en él.

El segundo nivel quizás es un poco menos lindo, pero lo compensa ofreciendo la posibilidad de saltar desde unos 7-8 metros por encima de la cascada. Por último el tercer nivel, es al que menos gente llega porque son unos 10 min andando y no es nada del otro mundo, pero a mi ya solo por el paseo por el medio de la naturaleza me mereció la pena, además de poder estar allí solo durante una media hora.

Me coincidió ir a ver la puesta de sol con un par de chicos del hostel, y luego decidimos darnos un buen homenaje para cenar ya que era el pre-cumple de uno de ellos. Madre mía, vaya hartada de comer, dos platos por persona y casi todo comida picante… De la que por cierto me he hecho superfan a lo largo de estos meses. Eso sí, voy a obviar los detalles de cómo fue ir al baño al día siguiente.


Para despedir Moalboal tocaban un par de inmersiones, la primera de ellas fue a Pescador Island, que tenía buena fama y la verdad es que estuvo bastante bien, con una barrera de coral bastante bonita. La segunda inmersión consistía en recorrer el arrecife por debajo de las sardinas. Es muy chulo porque hay un momento que estás debajo de ellas y cubren completamente el sol, lo único que ves son peces y más peces. Nos encontramos también con alguna tortuga ocasional y otro banco de peces algo más grandes que las sardinas, los cuales no dejaban de moverse evitando los ataques de un par de peces que intentaban zamparselos.

Y nada, tras terminar las inmersiones agarré el autobús rumbo a Cebu City, donde pasaría la noche para madrugar bastante y seguir rumbo a malapascua al día siguiente.

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