Filipinas: Coron

Para llegar a Coron desde El Nido hay dos opciones, ferry rápido que sale algo antes y tarda unas 4 h, y ferry lento que sale sobre las 8 y tarda 6-7. Como no tenía prisa ya que ese día iba a “perderlo” si o si, y así podía ahorrar algo de pasta, tomé el ferry lento. Lo primero que nos hicieron y que me pareció curioso, fue poner tooodas las mochilas en fila para que un perro las husmease buscando drogas. El nuevo gobierno de aquí está a tope con todo el tema drogas, incluso demasiado matando traficantes y tal.. pero bueno, por lo que hablé con varios filipinos, tenían un verdadero problema con ello y ahora se sienten (en general..) más seguros.

El barco parecía que podía hundirse fácilmente, pero aún así tras 7 horas de lectura y siestas variadas llegamos a nuestro destino. Hasta me sorprendieron cuando nos dieron la comida, que no tenía ni idea de que estaba incluida (nada fuera de lo común, arroz y vegetales, pero menos da una piedra y no llevaba nada para zampar). En Coron me alojaría en Kalachuchi, muy recomendable y quizás el mejor hostel donde estuve en Filipinas, y regentado además por un español, Abraham, que lleva ya un par de años por aquí. El se encargó de hacer todas las reservas por mí y además me acercó al centro de buceo donde trabajaba, para apuntarme alas inmersiones del día siguiente.

Coron es principalmente conocida por el wreck diving, es decir, el submarinismo en barcos hundidos, y concretamente en este caso son barcos japoneses hundidos durante el transcurso de la segunda guerra mundial. Las inmersiones tienen uno de los precios más asequibles de Filipinas, ya que incluyendo todo el equipamiento + comida (y casi dos horas en barco para llegar a los sitios + la vuelta) y 3 inmersiones, solo fueron 3400 pesos (unos 64 euros).

Las dos inmersiones / barcos que recorrí fueron el Taiei Maru y el Akitsushima. El primero se encontraba a unos 30 m de profundidad y fue increíble el poder bucear a través de los diferentes pasillos o encontrar metralletas en el. Pero si ya el primero me gustó, el segundo es posiblemente el mejor dive que haya hecho. Fuimos solo el divemaster y yo, y la sensación de recorrer salas gigantescas donde incluso con la linterna era imposible de ver techo, suelo o paredes fue alucinante. Eso sí, solo rezaba porque el guía supiera donde iba! Además de disfrutar de el interior del barco, el exterior manaba vida y coral por sus poros. Y para finalizar, me llevó de nuevo de vuelta al interior para enseñarme ni más ni menos que los restos de una mandíbula inferior humana con (aún) un par de dientes.

Al volver al hostel me fui a cenar algo con la gente q acababa de llegar a Coron, un grupito supermajo que estaban mayoritariamente aquí por el buceo o el Island Hopping. Entre otras cosas me recomendaron para el snorkel la zona de los 7 pecados que son un conjunto de 7 islas, y barracuda lake, donde es posible tener en el mar la mitad de tu cuerpo en agua a 40 grados y la otra a temperatura marítima normal.

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