Australia: Sydney

Tras un largo periplo con vuelos de Manila a Kuala Lumpur, noche allí, y vuelo a Sydney, por fin pensé que había llegado a ese mágico momento en el que los de aduanas me despojarían de la poca dignidad que me queda. Sobre todo con lo cojoneros que parecía que iban a ser, tras rellenar un formulario con preguntas como “si había estado en la naturaleza, lagos, etc. en el último mes”… Pero nada más lejos de la realidad, y ni un mísero chequeo. Así luego descubriría que me había colado en el país con almendras japonesas, y nada, he ido enterrando una tras otra para sembrar el caos por aquí cuando florezcan en unos años.

El hostel de Sydney aunq estaba bien situado cerca de la estación central, no me entusiasmo demasiado ya que la cocina no era muy allá y estaba superpoblado con long terms (gente con la working holiday visa que está en el hostel por mucho tiempo a modo de casa, y prácticamente van a su bola). Otro hecho curioso es que las nacionalidades de la gente son casi 50% alemanes, 30% Ingleses y 20% holandeses, y casi todos sobre los 20 años.

Como llegué por la noche no pude hacer mucho más, y al día siguiente al ir a empaparme de Sydney descubrí q iba a ser eso literalmente, pues llovía bien a gusto. Tras un par de horas escampó un poco y me fui a un par de agencias de viajes (están por tooooda australia) a que me dieran itinerarios, tours, ideas y precios. No me gustan para nada los tours organizados, pero aquí en Australia me habían comentado q para obtener buenos precios era una buena opción, ya que estas compañías te ofrecen precios mejores que los oficiales (que si hablas directamente con ellas te suelen cobrar más, el mundo al revés). Pero a mi no me convencía tener mis próximos 20 días planeados a rajatabla, así que por el momento pasé.

Ahora que estoy casi acabando con Australia, contraté solo un par de tours con la agencia Peter Pan, que eran las whitsundays y daintree forest, y aunq estuvieron muy bien si volviera al pasado no habría reservado nada con ellos sino todo por mi cuenta. Además conocí la página bookme que tiene ofertas con descuentos para cada sitio y no te ata tanto. Ojo que esto de ir viviendo al día es fácil ahora en temporada baja, en alta posiblemente no lo sea.

Así terminé solo contratando el bus Greyhound que usaría para recorrer toda la costa este, que es muy puntual, tiene buenos buses con wifi y ofrece pases hop off/hop on para ir bajándote en la ciudad que quieras. Aparte existe otra compañía llamada Premier, algo más barata, pero no oí nada bueno de ellos… Retrasos, sobrecargos, etc.

Ala tarde ya era hora de conocer Sydney de verdad, y que mejor forma que de a través de un par de free tours. El primero de ellos nos llevó a través de la historia de la ciudad recorriendo diferentes edificios históricos como catedrales, centros comerciales dedicados a la reina Victoria, calles llenas de jaulas de pájaros vacías dedicadas a todas las especies de pájaros q habitaban en la zona, u hospitales construidos a base de alcohol (los antiguos emprendedores descubrieron que si los habitantes de la ciudad son convictos, funcionan mejor si les pagan en alcohol). Ojo, también descubrieron que los edificios construidos por borrachos no son de la mejor calidad. No nos quedamos tampoco sin nuestra ración de historias curiosas, como por ejemplo cuando los australianos decidieron construir una ciudad desde cero para que fuera la capital del país por que no eran capaces de decidir entre Sydney y Melbourne.

Por supuesto no podía faltar la sucesión de fotos de la ópera de Sydney, cuyo arquitecto original fue despedido hacia mitad del proyecto por demoras y sobrecostes, y tras ello gastaron diez veces más… Y el pobre, enfurruñado decidió nunca volver a ver su obra aún cuando fue terminada.

El segundo tour fue el que recorre la zona de the rocks, más salpicado de historias concretas sobre antiguos habitantes de este barrio, y también otras más recientes de cómo salvaron la zona cuando el ayuntamiento quería venderlo al mejor postor. En the rocks es también donde empieza (o termina, según se vea) el famoso puente que cruza la bahía de Sydney y protagonista de la otra mitad de las fotos aparte de la ópera. Además están por la zona los pubs más antiguos de la ciudad y algún que otro extraño monumento a modo de rotonda. ¡Ah! Y si algún alma intrépida está interesada, el puente se puede escalar, aunq pagando unos buenos dineros como todo en Oz.

El segundo día tocaba mi propio tour, que comenzaba cogiendo un bus a Cogee Beach desde donde haría todo el coastal walk hasta alcanzar la famosa Bondee Beach. El camino es una pasada, recorriendo acantilados y playas, y por el medio se cruza uno de los cementerios más espectaculares que he visto, ¡vaya vistas para los muertps! Y respecto a Bondee Beach.. puuues será muy famosa, peeero pse, nada muy especial aparte de unos cuantos surferos, siendo lo mejor q había para mi gusto los murales que la decoraban.

De ahí cogí un bus a Watson Bay, donde nada más llegar hay unos miradores muy chulos donde ver más acantilados de esta costa. Luego hay un camino que va alrededor de la bahía ofreciendo unas vistas muy bonitas tanto de Sydney como de lo que creo que es la isla de Manly.

No tenía muy claro como volver hasta Sydney city, pero San Google Maps se las sabe todas y me dijo que lo más corto era el ferry (desde Sydney alado de la ópera hay una estación de ferrys públicos que te llevan a diversos puntos). 100% recomendado porque así se obtienen unas vistas espectaculares de la bahía de Sydney, el puente y la ópera.

Este fue un día bastante exprimido, y ahora tocaba ver el jardín botánico que está alado de la ópera y es gigantesco. Con un poco de suerte se ven algunas cacatúas y otros pajarillos raros. Aquí hay un sitio para ver el atardecer  muy bonito, que es llegando ala esquina del jardín botánico, a un punto que tiene el nombre de St Macquaries Chair (no, la silla no la vi), y donde se puede ver a contraluz cómo va desapareciendo el sol entre el puente & ópera.

Como ya estaba agotado de tanto caminar, tuve la brillante idea de cruzar el puente andando, ya que sino lo hacía ahora no lo iba a hacer nunca. Me costó un par de vueltas de más encontrar la subida peatonal al puente (parecía más fácil de lo q era..). Al menos “tanto” esfuerzo se vio recompensado con más (si, todavía más) fotos de la ópera & la bahía. Como se puede apreciar fue de lo que más me gustó de Sydney. La noche terminó con movie night en el hostel, viendo Into the Wild / Hacia rutas salvajes. Super recomendada aunq (spoiler) espero que mi viaje termine algo mejor.

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