Australia: Noosa

Noosa es un pueblecito turístico, a unos 100 km y pico de Brisbane. Mientras que Byron Bay es (supuestamente) un poco más para hippies, en Noosa se supone que encontramos un turismo más para “ricos”. La principal actividad aquí también es el surf (vaya sorpresa), pero entre otras cosillas se puede ir a ver los everglades ya sea en barco, kayak, o andando lo que se pueda, o en su defecto recorrer andando el parque Nacional. Todo esto digamos que está “integrado” en la ciudad, ya que tampoco es que exista un núcleo urbano diferenciado por decirlo de alguna manera.

Me alojé en el Noosa Flashpackers, que estaba bastante bien con una cocina muy limpia, a diferencia de otros hostels en Sydney o Brisbane. Lo único que estaba algo alejado de todo, excepto del parque Nacional. Así que a eso me dispuse el primer día, existen dos formas de abordarlo, rodeándolo a través del coastal walk donde se pueden ir viendo las playas y vistas más chulas, o atravesándolo por el medio, que también lo hice pero no hay un carallo que ver más que árboles y más árboles.

El segundo día no tenía muy claro que hacer, en el hostel tenían algunas tablas de surf gratis pero más bien tirando a chiquitillas, y la playa más cercana no tenía olas surfeables (pq era un infierno, no porque fueran pequeñas..). Así que me fui a echar un vistazo a la otra playa grande que había, pensando en que por la tarde quizás podría acercarme ahí a cazar olas, o más bien a ser cazado por ellas.

Por el camino me encontraría con una chica española q ya había visto en el bus el día anterior (iba mandando mensajes de voz, así q así era fácil de descubrir el país), y q lo primero que me dijo al cruzarnos es si era español, para luego descubrir q estábamos iendo al mismo sitio y que llevaba un km en dirección contraria… Lo q salió bueno de eso es q nos animamos a ir juntos, y al final terminamos haciendo de nuevo todo el coastal walk.

En este segundo round, visitamos lo que llaman las Fairy Pools, q son unas rocas que conforman una especie de piscina que se llena con las olas. Con la marea alta es un poco peligroso, y aún con la baja te pueden dar algún susto las olas. Para más inri, nos acompañaba un cumpleaños de niñas de 10-11 años, por lo que el nivel de aullidos con cada ola era ensordecedor. Y en el paseo por una de las inmensas playas que tienen, vimos q los perros aquí son extrañamente educados ala par que buscan sus caricias: se te acercan alas piernas, se paran ahí, les pasas la mano un par de veces y se van sin grandes aspavientos.

Ala noche aprendería un poco más de las coñazo-normas australianas, y es q intenté ir al hostel de Bego a compartir algo de vino, pero resulta que si un hostel (o cq establecimiento vaya), tiene licencia para vender alcohol, aunq vayas a ir ala cocina no puedes ir con el tuyo propio. Si no venden no hay problema, y lo indican avisando si es posible el BYO o no, que significa Bring Your Own. Y con este panorama, acabamos finiquitando la botella haciendo semibotellon como buenos españoles. ¡No quiero ni pensar cual podría ser la multa por eso si te cogen!

PD. Los siguientes documentos gráficos van ala colección de cosas que no te esperarías encontrar ni en un millón de años cuando estás en Australia.

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