Indonesia: Lanbuan Bajo & Komodo

No fue rápido llegar a Lanbuan Bajo, pero tampoco fue el peor de mis viajes. Primero tuve que volar a Bali, donde llegué sobre las 2 AM, pasar la “noche” (o más bien unas horas) ahí hasta las 7 AM, que era cuando tenía mi vuelo para Lanbuan de cerca de una hora (no están muy alejadas, unos 350 km). Lanbuan Bajo se encuentra en la isla de Flores, y su atractivo se encuentra en que desde ahí es accesible el parque nacional de Komodo. ¿Y que hay aquí? Pues dragones, islas y más islas, y uno de los mejores sitios de buceo del mundo. Vamos, que no es poco.

Lanbuan Bajo tiene cero atractivo como ciudad, y es poco más que una calle principal con todas las tiendas, diving shops y hostels, plus el puerto con cientos de barcos al otro lado. El aeropuerto es aeropuerto por llamarlo de alguna forma, pero al menos cuando llegué conocí ya dos chicos supermajos con los que dividir el gasto de 50K del taxi para ir hasta la calle principal. Con ellos fui preguntando en diversas tiendas de buceo por “vidas a bordo” para bucear durante varios días sin tener que volver a tierra firme cada día. También acabamos en el Centro Hostel, barato (~90K), céntrico (el nombre no engaña) y básico (una habita gigante con 40 camas, aunque en su defensa debo decir que era tranquila y no se hacía agobiante). Y eran muy majos y no me pusieron ningún problema en guardar mi mochila grande cuando hice excursiones de varios días por el parque en adelante.

Mi plan inicial era bucear al día siguiente de llegar, pero se vio alterado por ese persistente dolor de oídos que me acompañaba ya por diez días. El médico que visité en Australia me dio unas pastis mágicas, pero como aún sentía incomodidad me pareció más sensato intentar esperar lo máximo posible sin llegar a descuadrar mi viaje en Indonesia. Así que como uno de los chicos planeaba ir a un homestay (traducido, dormir en la casa de uno de los habitantes de la isla) en la propia isla de Komodo, sonaba como algo distinto para hacer y decidí apuntarme.

Algunas nociones básicas sobre el parque Nacional de Komodo antes de continuar.. primero decir que está conformado por un conjunto de islas bastante amplio, entre las más conocidas están Padar, Rinca y la propia Komodo (solo en estas dos últimas se pueden encontrar a los dragones). Y luego aparte en la isla de Komodo está también Komodo Village (si, no son muy imaginativos), que es donde haríamos el homestay. La pesca, caza, tala de árboles, etc. en todo el parque está muy muy limitada y controlada, y me sorprendió bastante que los habitantes están muy aleccionados sobre ello, comprando por ejemplo la madera para unas figuritas de dragones que hacen, de otras islas.

Alas 5 AM partíamos hacia Komodo Island, usando para ello uno de los tours de un día que visitan Padar Island + Komodo + Pink Beach + Manta Point. Se pueden encontrar por todos lados, a nosotros nos costó 550K sin mucha negociación por nuestro lado, porque queríamos hacer un día medio tour hasta Komodo, dormir allí, y al día siguiente cuando volvieran terminarlo. Pensamos que había quedado claro pero al día siguiente cuando volvieron los del barco no sabían nada de eso… Pero al final tras un buen número de llamadas conseguimos solucionarlo. Llegar a Padar Island nos llevó alrededor de una hora y media, y allí lo que hicimos fue un minitrekking donde subíamos a una de las montañas de la isla, que tiene una forma muy particular como podéis apreciar y que a mí me encantó.

Desembarcamos en Komodo donde el chico con el q iba, Elliot, y yo nos separaríamos del resto del grupo. En Komodo (y Rinca lo mismo) es necesario para recorrer la isla ir acompañado de algún Ranger, ya que los dragones  y son bastante peligrosos y como te caiga un mordisco, debido a las bacterias que tienen es más que probable morir de infección. Dicho sea de paso parecen bastante tranquilitos a simple vista, al ser de sangre fría durante el día se “esconden” del calor en las sombras de los árboles y se quedan ahí tirados más panchos que anchos (y no parecen muy feroces o intrépidos). Como íbamos a estar todo el día, pretendíamos hacer un tour largo (hay pequeño, medio y largo) pero nos la jugaron convenciendonos para hacer uno medio (que sería una hora escasa). Digo que nos la jugaron pq estoy seguro q es básicamente el mismo que hacemos tooodos los turistas. Por lo menos vimos muchos dragones (unos 15), están realmente cerca de las cabinas de los Ranger, y la verdad es que es un animal majestuoso. Solo me queda el mal sabor de boca de que nuestro guía parecía más interesado en librarse de nosotros que en otra cosa.

Tras el Trek, intentamos encontrar a nuestro host, Bram, que debía recogemos aquí, pero ni rastro de él. Fuimos a preguntar a unas tiendas de souvenirs que había en la zona y allí al parecer todo el mundo era amigo y/o familia de él, así que en nah lo habían llamado y que estaba en la aldea (que estaba a unos 45 min andando por la playa). Para allí nos fuimos, aunq nos pusieron un lugareño que iba p’alla de “guardaespaldas” no sea que nos zamparse algún dragón. Fue casi más interesante esta parte ya que el tipo nos contó donde encontraban dragones por el camino, vimos alguno que otro, y nos iba relatando historietas.

En la aldea no había mucho que hacer, dimos una vuelta sintiendonos como estrellas de cine ya que al ser los únicos extranjeros llamábamos un poquitito la atención… Y estaban a tope con nuestra seguridad, cada vez que nos acercábamos al borde de la aldea nos decían “be careful, dont go there”.. y es que hace 1 mes escaso un Singapureño que dormía en el pueblo murió, pero por ser un poco flipado. Se acercó a los dragones para sacar fotos cuando estaban comiendo una cabra, y uno le mordió el gemelo por detrás. Enfin, lo intentaron llevar al hospital pero acabo palmando de la infección.

Ala noche el hermano de Bram nos llevó en barco a ver los murciélagos flying fox, que cuando anochece salen cuentos de ellos de los árboles donde llevan todo el día durmiendo para echarse algo ala boca.

Al día siguiente nos fuimos Elliot y yo solos de vuelta ala caseta de los Rangers donde nos recogería nuestro barco. Por el camino aparte de un de dragones (yo iba palaco en mano por si alguno creía que yo podía saber a pollo), nos encontramos también en una grieta una serpiente marina muy bonita aunque que herida.

Una vez en el barco, completamos nuestro tour visitando Pink Beach (que no es rosa) y Manta Point (donde no vimos mantas). Al menos en la primera había corales bonitos, aunq luchar la corriente era todo un coñazo, había que estar remontando todo el rato. Y nada, arribamos a Lanbuan Bajo para al día siguiente yo embarcarme de nuevo durante 3 días, ¡buceo is coming!

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